Cuando no hablo en voz alta
Cuando no hablo en voz alta es un fanzine de poesía y fotografías analógicas. Las palabras son las protagonistas y las flores las acompañan, porque no hay flores sin poesía.
Todo eso que no pude decir en voz alta, eso que imaginé, que dolió, que afirmé para no olvidarme, eso que me guardo y, a la vez, quiero gritar.
Hay un ciclo, una transformación y un florecimiento. Eso que no digo en voz alta ya no es un secreto.

Soy todo lo que imagino
el paisaje me desborda
Proceso creativo
Cuando no hablo en voz alta nace del deseo de que, por primera vez, las poesías guíen el recorrido.
En los últimos años, la escritura se transformó en un refugio para mí, un lugar donde expresar sensaciones y deseos. En la poesía encontré la posibilidad de decir de una manera hermosa eso que no siempre es fácil de atravesar.
Los poemas de esta publicación hablan de miedos, inseguridades, decepciones amorosas y pensamientos que no digo en voz alta. La materialidad aparece como un gesto en tensión: la publicación es toda brillante, como una forma de iluminar eso que no siempre es luminoso. Que brille lo que duele, lo que incomoda, lo que cuesta decir. Lo mismo sucede con las fotografías. Elegí flores en distintos estados porque, aun en sus transformaciones, conservan algo bello. Tal vez ahí también haya una forma de sostener lo que duele desde un lugar más amoroso.
La autogestión está hecha de decisiones, dudas y ganas que siempre pueden más que una. Autopublicarme es un movimiento constante, una forma de preguntarme por qué hago lo que hago y para qué.
Mi abuelo Aldo escribía poesía, publicaba sus poemarios y los compartía con nosotrxs. Las fotos de este fanzine fueron tomadas con una cámara que heredé de él. Mi abuelo también sacaba fotos, como su papá, mi bisabuelo Víctor, quien además tenía una fascinación por las flores. Seguramente esta publicación tenga mucho de ellos, de mi familia, de mi forma de mirar y de estar en el mundo.
Cada vez que me autopublico, caigo en la cuenta de que estoy mostrando un pedazo muy íntimo de mi historia. Exponerme así me entusiasma y me da nervios al mismo tiempo, como casi todo lo que está bueno.


















